viernes, 21 de septiembre de 2012

Palomar abierto a Mirta Colángelo



Querida Mirta, te escribo un último palomar, un poco a vos, un poco a los que quieran leer esto. Recuerdo que te vi por primera vez cuando tenia 14 o 15 años. Fue en el juzgado de Chiclana, en los juicios por la verdad. Luego, o antes pero en esos mismos días, te vi en una lectura de poesía organizada por la revista Vox. No recuerdo cuando fue la primera vez que te hablé. Mi vieja laburaba con Heriberto, y me habia ayudado a contactarte, pero era tímido y pasaron meses hasta que finalmente nos pusimos a charlar. Luego nos hicimos amigos, algo que me resultaba inverosimil por nuestra diferencia de edad pero que me enseñaste a disfrutar, como tantas otras cosas. Me encantaba pasar esas tardes en tu casa, tomando cafe, rodeados del aroma de ese jazmin que tanto te gustaba. Eran tardes de juegos, de juegos con palabras, ideas, imágenes, pájaros. Voy a extrañar los intercambios por email, que vos llamabas "palomares" y que escribías siempre con la letra en violeta.
Cuando yo ya vivía en Buenos Aires, recuerdo que me contabas tu descubrimiento de un grupo de franceses que saliá a susurrar poesía por la calle y que lo acababas de probar en el MAC de Bahía. Recien arrancabas con aquello con lo que has logrado contagiar a muchos hoy.
Hiciste de la literatura, de la magia de la palabra, tu vida. Me enseñaste a despejar lo irrelevante del mundo, de ir, poesía en mano, a lo importante... y tenias la capacidad de llevar a todos hacia allí. Conmigo lo lograste, a puro cuento e intercambio de experiencia me hiciste reconocer la belleza de una hoja, saborear el placer de la espera y maravillarme con los detalles de un día que se parecía a cualquier otro.
Recuerdo cuando me contaste una vez cómo le susurraste poesía a un taxista porteño que manejaba a pura queja sobre la vida y su mujer. Pelaste tu tubo y le dijiste "pan es pan, queso es queso, no hay amor si no hay un beso". Le cambiaste la cara al taxista que al llegar al semáforo sacó una libretita, te pidió que lo repitas y lo anotó para decírselo a la mujer. De ese tipo de anécdotas estaba llena Mirta, producia esas pequeñas intervenciones sobre el mundo, ponia esas pequeñas palancas que al tirarlas modificaban todo.
Otra vez, que la tenian que operar y tenia miedo en el momento previo, me contaba que habia comenzado a recitar poesías. Hasta que los anestesistas y asistentes comenzaron a recitar las poesías que tenian en su memoria.... eso lograba Mirta, contagiaba las ganas de vivir, la mirada extrañada sobre el mundo. Por suerte ha contagiado a muchos en su camino por Bahía, en su paso por el Patronato de la Infancia... dónde literalmente le cambió la vida a cientos de pibes.
Te cuento, Mirta querida, que hace poquito tuvo un hijo que me hubiese encantado conozcas, se llama Gael y sospecho que te hubiese gustado el nombre. Me entristece saber que nunca podrá escuchar uno de tus relatos, pero trataré de inculcarle el amor por la literatura y el arte que le llevaste a tantos pibes en tu paso por este mundo.
Te voy a extrañar mucho Mirta querida, te llevaré siempre conmigo. Te quiero mucho, hasta siempre,

Pablo

PD: por acá comienzan a florecer los jacarandás que tanto te gustan!

domingo, 29 de abril de 2012

"La Nueva Provincia fue el estructurador del relato oficial en la dictadura"

Publico acá la entrevista completa hecha por Raúl Arcomano para esta nota de Miradas al Sur.





Raúl Arcomano (Miradas al Sur): - ¿De qué manera colaboró el diario con las autoridades militares de la dictadura en Bahía?
Pablo Elián Carrasco: De dos maneras: 1. El caso de Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola es uno de los puntos claves para pensar responsabilidades civiles en el caso LNP. Ambos eran obreros del diario y representantes del Sindicato de Artes Gráficas de Bahía Blanca. Fueron secuestrados, torturados, fusilados, y días más tarde hallados a unos kilómetros de la ciudad. Más allá de las opiniones vertidas en las páginas, en este caso se trata de evaluar una eventual complicidad de la empresa con el aparato represivo para sacarse de encima a quienes militaban por mejores condiciones laborales al interior del diario.

2. LNP fue parte fundamental en la conformación de un clima fértil para accionar ilegal de la represión de la dictadura. Digamos que para el ciudadano medio de la ciudad, el diario no sólo fue parte importante de la conformación de su imaginario, su estructura valorativa y política, sino que durante la represión, constituyó un estructurador fundamental del relato que se cerraba sobre los hechos de cada día. Una explosión escuchada en el barrio, la irrupción de un grupo de tareas en plena calle o el rumor de que se habían llevado a tal, encontraba al otro día en el diario el relato oficial, el diario era el que daba los elementos para terminar de interpretar esa realidad. Y esa historia era monitoreada por el régimen, la historia que le daba el sentido que la dictadura quería se contaba en las páginas de LNP.


Mi opinión personal es que ambas responsabilidades deberían ser juzgadas. La responsabilidad de la cúpula de LNP en el caso de Heinrich y Loyola deberá ser investigada por la justicia. Además, LNP cumplió el rol de legitimar frente a la sociedad los asesinatos que producía la represión, eso también es de una gravedad inmensa.



RA: - ¿Ese apoyo desde las páginas del diario llegó, en algún caso, a ser más explícito?

PEC: El apoyo al régimen fue explicito desde antes del golpe, cuando se instaba a los militares a tomar el poder. A partir del 24/03/76 el subtexto de lo que leemos en LNP es “el país está volviendo a la normalidad”, se presenta al régimen como un gobierno que viene a traer el tan ansiado alivio que los argentinos necesitaban.

Para LNP el régimen militar lleva adelante una guerra de pacificación del país. Durante la dictadura esto es algo que se lee todos los días en el diario, una gran maquinaria de interpretación cómplice de todo lo que hacia la dictadura a nivel local y nacional.


RA: - ¿Por qué ya en democracia el diario siguió -y sigue- apoyando y cubriendo a los asesinos de la dictadura?
PEC: Así como el advenimiento de la democracia no eliminó del Ejército de un día para el otro a las estructuras ligadas a la represión, tampoco LNP cambió tanto. Si podían decir lo que decían en dictadura no veo por qué no lo seguirían diciendo en democracia. Me dirás, porque la sociedad es otra, porque hay instituciones democráticas que favorecen otra visión, bueno… en Bahía el proceso de reconstrucción de la memoria no ha sido motorizado como a nivel nacional, tal vez allí radique una pequeña explicación.
LNP es un diario similar a “La Nación”, que en su primer editorial en 1870 decía de sí mismo que era una “Tribuna de doctrina”. En ese momento los diarios eran partidarios, muy ligados a un conjunto de ideas que pretendían difundir. LNP tuvo ese rol desde su fundación, y en el tema dictadura militar aún lo tiene. Tampoco creo que no haya cambiado nada a lo largo de los años, pero en el caso “dictadura del 76” la línea editorial y ese rol de “Tribuna de doctrina” se mantiene.
En términos generales hoy forma parte de un multimedio-empresa que mantiene buenos vínculos con la estructura productiva de la ciudad (puerto-polo industrial), de quienes recibe pauta, y que siempre ha sido receptor de pauta oficial.


RA: - En líneas generales, ¿cómo es tomado el diario por la comunidad bahiense?
PEC: Si me preguntabas hace 15 años te hubiera dicho que muy bien, hoy la situación no es ideal pero tampoco idéntica. Las editoriales del diario suelen escandalizar al progresismo, o incluso a la derecha, porteña. Durante los ’90 eran muy pocos los que repudiaban esas editoriales en Bahía. Se podría decir que la sociedad bahiense no ha repudiado en su conjunto este tipo de expresiones. Las razones son muy complejas: un gran desinterés por la política, la falta de repudio y de políticas culturales de los gobiernos locales, incluso coincidencia ideológica. LNP es y ha sido fundamental en la construcción del imaginario bahiense, y detenta el monopolio de la prensa escrita y el virtual monopolio del resto de los medios. Es uno de los actores más relevantes a la hora de pensar la sociedad bahiense. Las condiciones de lectura no son las mismas en Bs.As. que en Bahía Blanca, eso puede comenzar a explicar la existencia de esta línea editorial.
Lo que quisiera destacar es que desde unos años a esta parte el repudio a la postura del diario ha crecido notablemente. Creo que el nuevo clima de época en el que estamos, la revalorización de la política como herramienta para la transformación y la pérdida de cierta inocencia respecto de los intereses de los medios, ha tenido impacto muy positivo sobre la sociedad bahiense. En ese contexto han comenzado a ganar espacios y visibilidad voces de repudio que eran impensadas hace poco tiempo.
Durante años el relato de LNP ha puesto en el olvido a las luchas populares, dando la imagen de una Bahía apolítica que está lejos de la realidad. Hoy se abre un horizonte en el que se puede pensar en darle voz a quienes nunca fueron citados en LNP. Porque no se trata simplemente de lo que LNP diga o deje de decir, de última que eso exista no es el problema. Lo central es que la sociedad bahiense ha sido durante muchos años campo de emergencia del diario, ha sido terreno fértil a sus expresiones. De lo que se trata es de generar nuevas condiciones, abrir el campo a nuevas voces, rodear ese discurso  de LNP con organización popular y democrática, para que se vayan conformando otras condiciones en las que lo que dice LNP sea algo raro, marginal. Parte de ese trabajo es reinvindicar más a Heinrich y Loyola, y menos a Massera y Roca, en un proceso de ir contando la otra historia de la ciudad.

El boletín oficial de los que adoran a la dictadura






El diario La Nueva Provincia cuestiona desde sus páginas los juicios de lesa humanidad y defiende el accionar represivo. Su rol durante el terrorismo de Estado.

El último exabrupto ocurrió hace unas semanas, al día siguiente de la muerte del secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde. “El difunto abogado pasa hoy por haber sido un gran defensor de los derechos humanos. Lo fue, sin duda: de los derechos humanos de los terroristas del Ejército Revolucionario del Pueblo –de quienes resultó animoso defensor–, de los de otras organizaciones subversivas y de las víctimas de la represión de Estado”, publicó La Nueva Provincia. El diario decano de Bahía Blanca puso de manifiesto así, una vez más, su histórica línea editorial: defensa irrestricta de los postulados criminales de las Fuerzas Armadas –en especial los de la Armada– y ataque a los juicios de lesa humanidad y a quienes combatieron el terrorismo de Estado. No es la primera vez que sufren hemorragia verbal: tuvieron la misma actitud cuando murió el ex almirante Emilio Eduardo Massera, al que casi pusieron a la altura de San Martín, o cuando fueron enviados a la cárcel los principales represores de la Esma y consideraron que habían sido “injustamente condenados”.
La Nueva Provincia pertenece a la familia Massot. Entre 1956 y hasta 2009 fue dirigido por Diana Julio de Massot. Tras su muerte, su hijo Vicente tomó las riendas del diario. Podría decirse que Vicente Massot es el principal referente de la derecha vernácula. Antecedentes tiene en la materia: cuando era un purrete de 18 años años, en 1972, dirigió por tres años Cabildo. Una revista que era –es– antisemita, ultracatólica y entonces corría a la dictadura por derecha. En la presidencia del riojano que gobernó en los ’90 Massot fue viceministro de Defensa. Tuvo que abandonar el cargo por hacer una defensa de la tortura. Massot sigue negando que haya dicho lo que dijo. Hace unos meses, sin embargo, en una entrevista con La Nación se preguntó: “¿Alguien conoce una guerra en donde uno de los bandos en lucha haya decidido perder por no violar un derecho? Es lo que sucede en una guerra civil y sucia: el enemigo siempre es criminal. Y que esos errores y horrores son una particularidad de toda guerra civil y sucia.”
Es interesante recorrer la vida del diario bajo el mando de Diana Julio de Massot. La necrológica de su muerte es un buen resumen del diario: “Vocero inclaudicable de las mejores tradiciones argentinas”, como se definieron. Se lee: “Convencida de sus razones, defendió la legitimidad de la revolución del 16 de septiembre de 1955 en contra del régimen instaurado por Perón”. En 1966, la señora y su medio apoyarían otra dictadura: “La Nueva Provincia apoyó críticamente el derrotero de la Revolución Argentina, sobre todo durante la presidencia del general Juan Carlos Onganía”. Diez años después el diario siguió fiel a sus convicciones: “El 24 de marzo de 1976 consideró que era un deber ineludible respaldar la acción militar de las Fuerzas Armadas. Hasta el final de sus días reivindicó aquella acción.”
El rol cómplice de La Nueva Provincia no se limitó a dar apoyo desde sus páginas. También se investiga su rol en la desaparición de dos obreros gráficos. Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola fueron catalogados por la empresa como “la infiltración más radicalizada del movimiento obrero”. Los secuestraron el 30 de junio de 1976 y sus cuerpos aparecieron cuatro días después maniatados, torturados y despedazados a tiros. El diario sólo publicó unas líneas del hallazgo de los cuerpos y nunca más habló de los hechos. “Este caso es uno de los puntos claves para pensar responsabilidades civiles en el caso de La Nueva Provincia. Más allá de las opiniones vertidas en las páginas, en este caso se trata de evaluar una eventual complicidad de la empresa con el aparato represivo para sacarse de encima a quienes militaban por mejores condiciones laborales al interior del diario”, dice a Miradas al Sur Pablo Elián Carrasco, investigador de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.
Carrasco está indagando la complicidad del diario con la dictadura. Para él, fue parte fundamental en la “conformación de un clima fértil para el accionar ilegal de la represión”. “Para el ciudadano medio de la ciudad el diario no sólo fue parte importante de la conformación de su imaginario, su estructura valorativa y política, sino que durante la represión constituyó un estructurador fundamental del relato que se cerraba sobre los hechos de cada día. Una explosión escuchada en el barrio, la irrupción de un grupo de tareas en plena calle o el rumor de que se habían llevado a tal, encontraba al otro día en el diario el relato oficial. El diario era el que daba los elementos para terminar de interpretar esa realidad. Y esa historia era monitoreada por el régimen, la historia que le daba el sentido que la dictadura quería se contara en esas páginas”. El investigador sostiene que ambas responsabilidades deberían ser juzgadas. “La responsabilidad de la cúpula de La Nueva Provincia en el caso de Heinrich y Loyola deberá ser investigada por la Justicia. También el rol legitimador frente a la sociedad de los asesinatos que producía la represión. Eso también es de una gravedad inmensa.”
El fiscal federal de Bahía Blanca, Abel Córdoba, buscó avanzar en la responsabilidad del diario con la represión. Intentó allanar el archivo del diario, pero el pedido fue rechazado por el juez de primera instancia. Y luego ese rechazo fue confirmado por la Cámara. Hasta llegó a salir un comunicado de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) repudiando el pedido. “En mi convicción, ahí se perdió una gran oportunidad de dar con documentación de la dictadura”, afirmo Córdoba a Miradas al Sur. En el pedido de allanamiento, el fiscal argumenta que desde los editoriales de La Nueva Provincia, los hombres de armas fueron llamados a poner fin al “desquicio” representado por el gobierno de María Estela Martínez de Perón. “Una vez que esto ocurrió, los editorialistas mostraron su satisfacción frente al inicio de la nueva etapa y convocaron a la población a cerrar filas sobre las Fuerzas Armadas.”
Ejemplos sobran. El 24 de marzo de 1976 publicaron: “Nada de rodeos cuando llegue el momento –y ha llegado– de abandonar el profesionalismo aséptico y establecer la primera y fundamental distinción de una política revolucionaria: la del amigo-enemigo. A la violencia destructora y asesina es necesario responderle con una violencia ordenadora”. Y al día siguiente: “Los que crean que las FF.AA. por sí solas van a arreglar este desquicio se equivocan de largo a largo. Constituyen nuestra reserva –moral y espiritual–, pero necesitarán, y Dios sabe cómo, que esa ciudadanía no ponga piedras ahora en el camino”.
“La Nueva Provincia fue parte activa en la aplicación de lo que se conoce en los manuales del Plan de Exterminio como ‘acción psicológica’. Artículos sobre falsos enfrentamientos mostrados como reales junto a comunicados de los militares sobre los que redactaban las notas al respecto. Además de fotografías de las víctimas sobrevivientes o no que eran realizadas por los servicios de inteligencia y los únicos que las publicaban eran ellos. Editoriales que promovían la represión sin contemplaciones”, señala Eduardo Hidalgo, titular de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Bahía Blanca. Hidalgo recuerda dos anécdotas: “Cuando pasaron a retiro al ex general fallecido impune Adel Vilas le dieron el rango de ‘amigo inolvidable’. O cuando enjuiciaron y condenaron a Videla y armaron una caravana para entregarle una plaqueta de reconocimiento”.
El fiscal Córdoba sostiene que las evidencias del horror y sus secuelas “parecen ser insuficientes o irrelevantes para los escritores de La Nueva Provincia”. “Al igual que aquel 24 de marzo, sus páginas siguen siendo usadas para defender lo inaceptable.” Por ejemplo, la del 30 de octubre de 2011. Luego de la condena a 17 ex marinos de la Esma, escribieron: “Para neutralizar primero y abatir luego a quienes expresamente postulaban, en la década del setenta, la guerra como atajo revolucionario y la consigna de matar y morir como lema de militancia, algunos miembros de las FF.AA. –incluidos los oficiales de la Marina que acaban de ser injustamente condenados– recurrieron a métodos crueles. Pero más allá de los espantos de cualquier guerra, jamás renunciaremos a vocear a los cuatro vientos, para provecho de tantos desmemoriados, que por fortuna la guerra contra la subversión setentista se ganó.” Y el 9 de noviembre de 2010, cuando Massera bajó al infierno, el diario bahiense lo recordó como una persona que “demostró un espíritu abierto a la reconciliación y ajeno a todo sectarismo, que lo honra”. Su muerte, escribieron, despertó “la ira de quienes no saben perdonar y el odio de los que no pueden olvidar”.
¿Por qué el diario sigue apoyando y cubriendo a los asesinos de la dictadura? “Así como el advenimiento de la democracia no eliminó del Ejército de un día para el otro a las estructuras ligadas a la represión, tampoco La Nueva Provincia cambió tanto”, explica Carrasco, que es bahiense. Y da otro dato: “En Bahía Blanca el proceso de reconstrucción de la memoria no ha sido motorizado como a nivel nacional, tal vez allí radique una pequeña explicación”.
El investigador de la UBA destaca, de todos modos, un cambio. “Desde unos años el repudio a la postura del diario ha crecido. Creo que el nuevo clima de época en el que estamos, la revalorización de la política como herramienta para la transformación y la pérdida de cierta inocencia respecto de los intereses de los medios ha tenido impacto muy positivo sobre la sociedad bahiense. En ese contexto han comenzado a ganar espacios y visibilidad voces de repudio que eran impensadas hace poco tiempo. Hoy se abre un horizonte en el que se puede pensar en darles voz a quienes nunca fueron citados enLa Nueva Provincia. Se abre el campo a nuevas voces. Habría que reinvindicar más a Heinrich y Loyola, y menos a Massera y Roca, en un proceso de ir contando la otra historia de la ciudad.”.

domingo, 15 de abril de 2012

Lecturas Domingo 15-4: Lanata, YPF, Internacionales + música

sábado, 14 de abril de 2012

Lectura I. Girard. La violencia y lo sagrado

miércoles, 29 de junio de 2011

Los que faltan

Por Pablo Elián Carrasco*

Comenzaron los juicios a los represores del V Cuerpo del Ejército en Bahía Blanca. Para los familiares de víctimas del terrorismo de estado bahiense y para los militantes de los derechos humanos en esa ciudad, la oración con la que comienza este artículo tiene la fuerza de una vida. El inicio de estos juicios ha atravesado por largas dilaciones, jueces excusados, procesados prófugos y, sobre todo, ha llevado más de 25 años de lucha, en los que la opinión pública bahiense no ha acompañado con claridad.

En el acto de acompañamiento al inicio de los juicios, Enrique Gandolfo, titular de CTA Bahía Blanca, señaló que “Bahía no es solamente esa ciudad reaccionaria, sede de un diario fachista, como generalmente se la describe. Ambas cosas son ciertas pero también hay otra Bahía, la de la lucha obrera en Ingeniero White en 1907. La Bahía de los cinco mil obreros ferroviarios. La que resistió el golpe del ’55. La que el 30 de Mayo de 1969 paralizó la ciudad un día después del Cordobazo. La de Loyola y Heinrich, entregados a la dictadura por la patronal de La Nueva Provincia.”

Gandolfo permite ir más allá de la celebración de estos juicios. La importancia de este proceso iniciado el martes radica en la centralidad que tienen los juicios en la lucha por la construcción de la identidad bahiense, puja que marca los límites de lo posible/decible en esta ciudad.

El acto fue seguido por militantes de los derechos humanos, de partidos políticos y por estudiantes. Pero no estaba allí la clase media bahiense no organizada y, sobre todo, no estaban allí las clases populares bahienses. El campo de emergencia generado por la dictadura militar está aún actuando en esta ciudad. La complicidad civil y la indispensable complicidad mediática del diario local, desde el 24 de Marzo del ’76 hasta hoy, ha contribuido enormemente a ello, delimitado una serie de prácticas, una serie de subjetividades y una serie de reglas de exclusión que explican esas ausencias en el acto. El dispositivo represivo de la última dictadura militar no sólo desapareció a miles, sino que continuó actuando mediante otros dispositivos de disciplinamiento y producción de subjetividades que llegan hasta hoy. Faltan aquí aquellos que fueron secuestrados y desaparecidos, falta aquí gran parte de su generación, atemorizada o indiferente, y faltan aquí los que vivieron su juventud en los ’90.

El desafío para esta ciudad ya no pasa por lograr condenas a los culpables de delitos de lesa humanidad, que seguramente se logren, sino por constituir, a partir de los jóvenes, nuevos sujetos comprometidos masivamente con la lucha por los derechos humanos. Bahía Blanca carece de un progresismo activo, partidario o apartidario, que logre articular esa identidad con prácticas visibles en la arena pública. No hay unión entre una serie de ideas políticas progresistas, entre ellas el rechazo a la última dictadura militar, y una serie de prácticas relativas, entre ellas la presencia en las marchas del 24 de Marzo o actos como el del inicio de los juicios.

Esas luchas producidas en la ciudad, que bien enumeraba Gandolfo, no forman parte del fondo de memoria colectiva de sus ciudadanos, y deben hacerlo. Lo actuado por los medios locales, por la clase política, junto a un enorme hueco generacional producido por la represión, dan como resultado una sociedad que, salvo en los últimos años, ha carecido de manifestaciones culturales que permitan construir memoria. Además, la universidad es una usina de técnicos para las industrias locales, produciendo una falta de estudios sociales locales sistemáticos en el ámbito de la Universidad, pero sobre todo, produciendo una falta enorme de formación de jóvenes ligados por una memoria común en la que las luchas resaltadas por Gandolfo deben ser centrales.

En los dos primeros días de juicio, el pasado martes y miércoles, se produjo la lectura de los llamados requerimientos del fiscal. En la secuencia de los casos no sólo ha quedado clara la sistematicidad con la que se realizaban los secuestros, torturas y desapariciones, sino también el rol fundamental e indispensable jugado por el diario local La nueva provincia. Según consta en la causa, al modus operandi de la represión se le sumaba la producción de acontecimientos noticiosos en los que las muertes se “legalizaron”. En la lectura que da inicio al juicio se suceden los casos en los que los cuerpos son trasladados a una esquina en la que se simula un enfrentamiento entre los llamados “elementos subversivos” y las fuerzas del ejército. El círculo se completa con la participación necesaria del diario, donde se relataban los supuestos enfrentamientos en los que, luego del fuego cruzado y la resistencia de los “subversivos”, el personal del ejército lograba abatir a todos sin sufrir un solo rasguño. Las responsabilidades civiles deberán ser puestas sobre la mesa en un futuro no muy lejano. Es condición indispensable para la justicia, y sobre todo, es condición indispensable para la construcción de nuevos sujetos bahienses que nos permitan dejar de pensar en la ciudad del viento como una ciudad reaccionaria.

* bahiense, periodista, tesista de la Lic. en Comunicación, UBA.

Detalles sobre los juicios: http://thecuadernos.blogspot.com/2011/06/juicios-por-delitos-de-lesa-humanidad.html

Ni los perros

Ni los perros están acostumbrados a ver tal muchedumbre en Bahía Blanca. Apretada, bulliciosa, expectante. El frio de Julio se combate con organización, hace falta agolparse, juntarse. Ese frio que distancia todos los días, hoy sirve de excusa para ponerse hombro a hombro. En los bordes están los jóvenes, han llegado a esta calle tras incipientes militancias, custodiando al centro de una muchedumbre apretada, cartel en mano, que mira hacia la escalinata del edificio de la Universidad donde se lleva adelante el juicio, como hacia un escenario en el que el único show posible parece ser un gendarme intentando sacar un perro distraído.

Hoy comenzó en Bahía Blanca el juicio a 19 represores que actuaron durante la dictadura en el V Cuerpo del Ejército. Uno de ellos, Miguel Ángel García Moreno se profugó un día antes del comienzo del juicio. El proceso ya conoce de prófugos: el procesado Corres escapó de una comisaría local hace tres años, no sólo para escapar a la justicia sino para recordar que llegar a un juicio es el resultado de un proceso de intensas pujas: ida y venida de jueces, artilugios legales y prófugos.

8:15, dieciséis enchalecados policías custodian la entrada junto a una precaria valla sobre Colón 80. Hace mucho frio, la radio dice que 4 grados. Un hombre baja de su edificio y me pregunta de qué se trata, le digo que se juzgan a los represores de la última dictadura, parece aceptarlo sin interés y sigue su camino.

Los perros no entienden de qué se trata. Corren excitados entre la gente que ocupa el asfalto, sin comprender qué es este montón de personas: “¿es una amenaza, me darán de comer?”, imagino que piensan. En Bahía Blanca ni los perros están habituados a las manifestaciones. Bahía Blanca no tuvo ni tendrá piqueteros, no tiene amplias manifestaciones de movimientos sociales, pero sobre todo, no ha constituido una urdimbre de discursos que enlacen las pocas manifestaciones populares que existen. La distancia entre la cobertura mediática y una multitud dispara la perplejidad de los perros y vecinos. Un juicio contra represores en esta ciudad es la excepción que confirma la regla.

Juicios por delitos de Lesa Humanidad en Bahía Blanca

El pasado martes se iniciaron en Bahía Blanca los juicios a los militares, policías y agentes penitenciaron que actuaron durante la última dictadura cívico-militar en el ámbito del V Cuerpo del Ejército. El juicio incluye a 19 represores, dos de los cuales están ausentes. Julián “Laucha” Corres, quien se profugó en el año 2008 de una comisaría local, no asiste por razones médicas. Una junta médica evaluará su caso el próximo lunes. Miguel Ángel García Moreno se profugó sólo un día antes del inicio del juicio y aún no hay novedades de su paradero.


Foto: http://juiciobahiablanca.wordpress.com/

Los acusados son juzgados por crímenes de lesa humanidad realizados en el marco del V Cuerpo del Ejército. El fiscal de la Procuración General de la Nación, Horacio Azzolín, señaló esta tarde que “hasta ahora el juicio se viene desarrollando con normalidad, estamos en la lectura de los requerimientos de elevación a juicio, es que la parte introductoria al debate.”

Los 19 represores son juzgados por 90 casos de secuestro, torturas y desaparición entre 1976 y 1983. El principal centro clandestino de detención fue la “escuelita”, ubicada en el interior de las instalaciones del ejército, en las afueras de la ciudad de Bahía Blanca.

El tribunal está integrado por los jueces José Mario Triputti (Santa Rosa), Jorge Ferro (Mar del Plata) y Martín Bava (Azul).

El inicio del juicio estuvo acompañado por unas 400 personas que participaron del acto encabezado por los organismos de derechos humanos Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora e H.I.J.O.S., el premio nobel de la paz Pérez Esquivel, el ex–fiscal Hugo Cañón, en representación de la Comisión Provincial por la Memoria, representantes de CTA, la Liga por los Derechos del Hombre y organizaciones políticas.

sábado, 4 de junio de 2011

5 notas sobre #GH2011

1. Veo #GH2011. La relación con los consumos culturales de los sujetos (entre ellos yo) que tienen como ejes de su identidad y sociabilización las facultades de Ciencias Sociales (#fsoc) o Filosofía es, en mi opinión, uno de los puntos más patéticos de esos “ámbitos”. El sentido común de los mediocres de esas facultades se niega a ver, o reconocer ver, este tipo de programas masivos. Profesionales que tienen como objeto de estudio, entre otras manifestaciones sociales, la televisión, sostienen la actitud adolescente del VideoMatch vs. CQC (originalmente escribí CGT, #fail). La basura televisiva, aquello sobre lo que se ha generado consenso respecto de su estatus basuril, es negada como consumo cultural. Hacen falta atenuantes para reconocer “veo GH”. Será que, por más cientistas sociales que seamos, nadie labura analizando algo que no puede disfrutar de alguna manera y la disciplina de las aulas nos ha enseñado a hacerlo con culpa.

Entonces, dado que miro GH 2011 y debería ser algo así como un lector crítico de él, escribo un par de comentarios al respecto acá, algunos bosquejos pasibles de ser profundizados. Limitado entre la falta de ritmo de lectura y el alejamiento del ámbito académico (por un lado) y por la constante exposición a consumos culturales de lo menos estimulantes (por otro), haré lo posible por decir algo mínimamente interesante, #excusas. Sabrán comprender, todo lo que escribo me resultan en algún punto, obviedades.

Inspirado por la buena nota de Mariana Enriquez (Suplemento Soy, Página/12) me lanzo a la caza de algunas cosas que fui pensando mientras miraba el show el último mes y algo.


2. Sexualidad en GH2011. La nota de Mariana Enriquez repasa muy bien el derrotero del tema sexualidad en la casa de Gran Hermano. Sólo algo que agregar, tal vez ya dicho por ella misma de otra manera: creo que, tanto en GH como fuera de él, aquel dispuesto a performar cualquier tipo de discriminación por elección sexual, dada la inscripción en una formación discursiva dentro de la cual los enunciados discriminantes (negativamente) están vedados, choca contra la imposibilidad misma de la discriminación. Cualquier comentario respecto de la sexualidad de una persona debe ser suavizado, edulcorado, atajado, por otro comentario previo.

Muy probablemente la misma Ley de Matrimonio Igualitario sea, no sólo el resultado de la lucha militante de los movimientos que la motorizaron, no sólo el resultado del apoyo del bloque oficialista a dicho proyecto, sino también uno de los tantos fenómenos que emergen en un campo discursivamente fértil para su emergencia. Más claramente: el orden discursivo se ha reorganizado de tal manera en los últimos años que el lugar de la verdad ha pasado a ser ocupado por el respeto a la diversidad sexual. En este marco la Ley se torna posible y ella misma refuerza la estabilidad de lo decible y lo no-decible en la argentina actual. Ya no está tan copado andar diciendo a boca de jarro “putos de mierda” o expresiones por el estilo. Al menos en Capital Federal y las ciudades más grandes. En este marco, la corrección política, el insertarse como sujeto enunciativo en un colectivo social, implica respetar estas nuevas normas mínimas de convivencia. Ser anti-puto es sólo posible en algunos ámbitos como las canchas de futbol, los talleres de autos (estoy prejuzgando pero en fin) y algunos otros donde la definición de la masculinidad no ha sido tocada por la varita del progresismo porteño.


3. Todo reality es una ficción. Tal vez la más profunda de las obviedades que puedo llegar a decir. La oposición entre reality y ficción televisiva responde más a una estrategia de diferenciación, de construcción de un producto nuevo que a un hecho. El punto central de toda ficción es su estructura de relato, sin él tendríamos una secuencia insoportable de palabras y gestos que no llevan a ningún lugar, descripción. El reality estructura un relato a partir de una serie de condiciones distintas a las que supone una ficción televisiva. Esas condiciones son: tener 20 pibes, personajes relativamente ricos en historias personales y/o características de personalidad, diversos entre ellos. No tanto. / meterlos en una casa, de la cual sólo pueden salir renunciando a la motivación monetaria final / grabar todo lo que suceda allí dentro. Una vez obtenido esto se trata de construir relato con cada pequeño detalle que suceda allí dentro, si lo que sucede resulta por demás chato se procederá a patear un poco la pecera (fiestas con alcohol, cartas con habilidades especiales, poner en juego el presupuesto para viveres, limitar el uso del baño, hacer entrar nuevos participantes, etc.).

Lo que el espectador consume en este tipo de shows no difiere mucho de aquello que consume, al menos –o sobre todo- en la Argentina, cuando ve una ficción televisiva tradicional. Hay personajes, hay historias, hay conflictos, idas y venidas, historias de amor, de odio, alianzas, traiciones, aventuras, humor, ridículo, pateticidad y como si todo esto fuera poco, una falta increíble de capacidad intelectual por parte de los personajes, tornando el espectáculo no sólo un entretenimiento sino la vidriera de un local de personajes respecto de los cuales nos podemos sentir superiores, todo casi gratis y en horario central. De todas formas, esto no supone la ausencia de diversidad en los personajes, los hay inteligentes, divertidos, queribles y los hay ganadores (ninguno de los anteriores generalmente). En estos existe la potencialidad de la identificación y por tanto la potencialidad de que ganen el juego.


4. Poder de abstracción, conociendo las estructuras. La semana pasada GH2011 vio peligrar su éxito cuando el famoso Cristian U (@CristianUGH2011) decidió abandonar la casa por propia voluntad. Cristian U, un ex-ludópata con miles de seguidores, fue hasta su salida el único de los personajes que logró leer las estructuras de funcionamiento del juego. Probablemente el único personaje con capacidad de abstracción en la casa, utilizó todas las herramientas existentes dentro del reglamento para avanzar en el juego junto a sus aliados, bajando uno a uno sus enemigos. Muy mal visto dentro de la casa (donde se construyó el sentido común fashuto de que jugar estaba mal) Cristian U fascinó a miles de fanáticos por la sencilla razón de que tornaba entretenido una montonera de niños bien (o proyecto de) que se paseaban por la casa y el confesionario con moralinas varias y una inocencia que en el caso de no serla, tampoco era una buena estrategia. Se produjo en este enfrentamiento EL conflicto de esta historia.

Frente a la salida de Cristian U los enfrentamientos quedaban diluidos y se volvió a lo esperable de una juventud cuasi menemista, que atrasa, negadora del conflicto, la discusión y la toma de posiciones. Un conjunto de personajes que por cuenta propia no lograban leer más allá, pensar la estructura de la cual son parte, conocer el juego, saberse un tipo de jugador, organizar una estrategia, llevarla a cabo sin vacilaciones ni miramientos morales. Puede leerse, en los comentarios, las actitudes, una incapacidad para la anticipación, la planificación, justificada por el voluntarismo de no querer jugar.

La chates a la que el programa se dirigía, salvo milagroso despertar de alguno de los que permanecía dentro de la casa, fue maravillosamente saldada por la producción del programa. No sólo lograron hacer entrar nuevamente a Cristian U, sino que con él mandaron nuevamente adentro a Emiliano (@emilianoGH2011), un puto insoportable que puede aportar al juego; a Gisele (@GiseleGH2011), moralina andante con potencialidad para el juego también; y Rocio (@RocioGH2011), tapa de Playboy la semana pasada. Ya con el diario del Lunes (no sólo los que estaban afuera, sino todos los que están adentro: dado que ahora podrán comentar lo que sucede afuera quienes acaban de reingresar) el juego parece estar en primer plano finalmente. Aquellos que salieron y volvieron a entrar parecen haber comprendido finalmente que esto se trata de un show televisivo, que la morisqueta es más necesaria que la queja y que lo que pase adentro de la casa podrá llevarte a la placa, pero si caes bien entre los espectadores tenes posibilidades. Y quienes no salieron recibirán una dosis de información y una sacudida de parte de quienes entraron que les permitirá comenzar a leer un poco más el funcionamiento del juego, los recovecos del reglamento, asumirse como ratoncito y darle vueltitas a la rueda apuntando a los 400 mil pesos de premio.


5. El poder de la “gente”. Una vez más asistimos al gesto populista de denominación de “la gente” ama y señora de los designios del programa, de los personajes, del país. Ese sujeto colectivo que no existía, que era acumulación de individuos que excepcionalmente se encontraban en La Gala para apoyar a uno u otro personaje ha comenzado a modificarse con la irrupción de las redes sociales. El inexistente colectivo “la gente” se empezó a organizar, comenzó a armar grupos de Facebook, a hablar por Twitter y a producir acciones conjuntas (seguidores de Cristian U se organizaron para votar a uno de los personajes que lo enfrentaba en la placa y así no diluir sus votos entre dos oponentes a Cristian U). Es un poco irse a la mierda señalar esto como el principio de una organización política, pero cabe destacar que asistimos al comienzo de un fenómeno tan raro como “militancia televisiva”. El fan organizado. Ya se han visto este tipo de expresiones en las ficciones de Telefé con Pablo Echarri a la cabeza y la finalización de los ciclos en teatros donde la fanaticada expresa su pasión por el producto televisivo. Pero la incidencia del espectador (más allá del raiting) en GH es más profunda aún y será interesante analizar que voto televisivo y voto político comienzan a relacionarse con el par organización de fans televisivos, organización política. Lo que me molesta un poco es la GarciaCanclinada que me estoy mandando, sin embargo me parece interesante tener como objeto a pensar este fenómeno. Se podría pensar, junto a Canclini, la relación consumo-voto o el voto como consumo, particularmente en un momento de la política nacional donde el resurgimiento de la militancia política parece estar separando el voto del consumo, y acercando a aquel a una experiencia social y política más rica y comprometida.

viernes, 13 de mayo de 2011

Consumo de Medios: credibilidad de Clarín en baja, intención de voto para CFK en alza

Por Pablo Elián Carrasco, Rocio Miranda y Hernán Letcher

[publicado en Miradas al Sur | Año 3. Edición número 156. Domingo 15 de mayo de 2011]

Según un estudio realizado por la consultora Diagrama en el partido de San Martín, la mayoría de los ciudadanos de ese partido optan por informarse mediante los medios del Grupo Clarín. Sin embargo, a la hora de señalar sus preferencias de voto indican que, en Octubre, votarán por Cristina Fernández de Kirchner. ¿Qué sucede en el medio? ¿La credibilidad del Grupo Clarín en juego, lecturas críticas de medios por parte de los ciudadanos, o ambas?

El estudio “Actualidad Social y Política en General San Martín” fue realizado sobre 400 casos en el Partido de San Martín por la consultora Diagrama (Investigación Social Aplicada). Si bien el estudio no puede tomarse como representativo de toda la población, nos permite pensar el modo en el que se relaciona la sociedad con los medios de comunicación en el partido del norte del conurbano.


Los números

A la hora de informarse mediante un programa televisivo el 19% de los ciudadanos de San Martín optan por hacerlo a través de Canal 13/ Telenoche. Y el 17,3% lo hace mediante la señal de noticias del Grupo, TN. En tercer lugar está Telefé con 16,7% y 678-Canal 7 con 6,9%. Así, el 36,3% de los encuestados indicó que se informa con medios del Grupo Clarín. Entre los lectores de diarios (el 64% lee algún diario) el 39,7% elige diario Clarín.

Pero hay más: este mismo estudio, como todas las encuestas del momento, señala que la intención de voto para el Frente para la Victoria ronda el 45% y la imagen de la gestión de CFK es para un 44% Muy buena-Buena y para un 28% Regular.

De los encuestados, sólo el 3% consume los denominados “Medios K” y se trata preferentemente de mujeres, con estudios secundarios completos o universitarios incompletos, empleados y de 46 a 64 años de edad.

El 30% de los encuestados que consume medios del Grupo Clarín, son preferentemente varones, con estudios secundarios completos o universitarios incompletos, empleados y de 31 a 64 años de edad. De esas personas el 35% tiene una imagen positiva de la gestión de la presidenta, y un 25% tiene una imagen neutral, sólo el 0,9% ve de manera negativa a la mandataria.

De los encuestados a favor del gobierno Kirchnerista (el 45%) el 24% es consumidor de medios del Grupo Clarín, el 7% de “Medios K”, 37% Otros, 32% dice no consumir medios.

¿A qué se debe esta aparente brecha entre consumo de medios e intención de voto?


Comunicación en el Siglo XXI

La “aguja hipodérmica” como teoría para interpretar el consumo de medios ha quedado en desuso y ya no se cree que los mensajes penetren en los ciudadanos de manera directa. Esto puede ser un comienzo de explicación a la llamativa convivencia de consumo-de-Clarín/voto-a-Cristina. Evidentemente no basta con decir algo por los medios masivos para contar con la garantía de que ese mensaje sea recibido como el emisor quiere. La creencia de que con sólo llegar a muchos se ganaba su opinión ha quedado en el camino, atrás, en el siglo XX.

En el estudio existe una brecha entre lo que se dice en la tele y lo que se lee y piensa en el living de una casa. Los datos del estudio llevan a concluir que los usuarios de los medios encuestados no creen lo que allí se dice de la presidenta y su gobierno.

A su vez, existe un hiato importante que la Ley de Medios viene a saldar: hay una distancia enorme entre lo que se puede escuchar en televisión (dos o tres voces) y la pluralidad de voces que existen en nuestra sociedad. Muy probablemente muchos de los que se informan a través del Grupo Clarín lo hagan porque no les quedan otras chances, más si tenemos en cuenta que casi el 85% del mapa de medios de nuestro país está en manos del grupo oligopólico de Noble y Magneto. Esas mismas personas están formando sus opiniones políticas y pensando su voto no solo a partir de lo que leen, escuchan o miran, sino, y fundamentalmente, a partir de otros factores: su vinculación con organizaciones sociales, sindicatos, clubes, grupos de amigos y otras redes de relaciones, y todo aquello que experimentan en su vida cotidiana, la de sus vecinos y familiares. Los cambios materiales y simbólicos que este modelo ha llevado adelante han impactado de tal modo en la vida de cada uno de nosotros/as que, en muchos casos, vencen la posición dominante del Grupo Clarín y su caterva de medios agitando banderas de caos y derrumbe.


Hablarle a otra sociedad

Los números marcan la sobrevaloración que, tanto en el ámbito mediático como en el político, se produce sobre el poder del Grupo Clarín de influenciar de manera directa sobre la opinión pública. Daniel Cecchini, se refería a esto hace un par de domingos, en Miradas al Sur, a esta imposibilidad de una gran cantidad de mensajes masivos de llegar a la piel de la opinión pública: “La incuestionable realidad de los votos empieza a derrumbar las ficciones construidas y propaladas por las usinas periodísticas del monopolio. Títeres y titiriteros enfrentan impotentes el final de la política mediatizada de los ’90, que proponía la desmovilización popular – en realidad, la desaparición del pueblo como actor político activo- para instaurar una democracia ficcionalizada que la gente – esa invención mediática- miraba pasivamente por televisión.”.

Es que la oleada de anti-kirchnerismo mediático ya no se enfrenta a una sociedad como la de los ’90. El discurso de Clarín y sus medios se enfrenta a una sociedad más organizada, con mejores niveles de educación y empleo, hasta nos atreveríamos a decir con más conciencia, y que ha comenzado a ver en la política la condición sine qua non para el mejoramiento de la sociedad, lo que implica no caer tan fácilmente ante la demonización del político “por qué si”.


Credibilidad

A esto se suma la pérdida de credibilidad de los medios del Grupo Clarín. Valor que, más allá de la cotización en bolsa, marca el pulso y el valor real de influencia de un medio. Las verdades con las que una sociedad se organiza están íntimamente ligadas a la credibilidad. ¿Qué pasa en una sociedad en la que un gran porcentaje de sus ciudadanos no cree lo que lee en los diarios? ¿Es la falta de credibilidad una respuesta suficiente para explicar que Cristina sea votada aún por quienes tienen gran exposición a los mensajes que la denuestan? Son cuestiones a debatir aún.

El problema que enfrenta el Grupo Clarín no es sólo un problema de dinero “inmediato” (si vende más o menos [1]): el problema es que su principal capital está en duda, su credibilidad está en juego y la posibilidad de proyección económica del Grupo se sustenta en esa credibilidad. Frente a este panorama, la decisión del CEO de Clarín ha sido la de mantenerse en la línea de profunda agresividad hacia el gobierno, aun corriendo el riesgo de perder su valor más preciado en términos económicos. El conflicto entre Clarín y el Gobierno Nacional ha llevado al multimedio a realizar las más burdas maniobras para desprestigiarlo (ocultamiento de información, mentiras explicitas, absoluto desconocimiento de mejoras sociales/económicas, etc.)[2]. En el camino ha perdido la credibilidad que le permitiría mantenerse en pie durante los próximos años.

Además, la investigación que se lleva a cabo sobre la posible apropiación ilegal de Papel Prensa S.A. durante la última dictadura militar por parte de Clarín y La Nación, y el llamado “Caso Noble” sobre la identidad de los “hijos adoptivos” de Ernestina de Noble, minan la confianza en un grupo empresario que se encuentra no sólo en un conflicto de poder con el Gobierno Nacional sino también involucrado en dos causas judiciales de extrema gravedad en la que se dirime la culpabilidad o no de crímenes de lesa humanidad.

En este marco es que el discurso del Grupo Clarín respecto del gobierno nacional ha comenzado hace tiempo ya a caer en saco roto, los datos de la encuesta que comentamos así parecen demostrarlo.

NOTAS

[1] Desde el 2005 Clarín viene cayendo en el número de ventas. Lleva cinco años consecutivos de descenso según el Instituto Verificador de Circulaciones (IVC). Diario Popular lleva seis años de aumento en las ventas. Lo que explica la reciente salida de Muy (Grupo Clarín) y Libre (Grupo Perfil, Editorial Atlántida), dos emprendimientos que salen a disputarle a Diario Popular terreno allí donde el negocio de diarios en papel está creciendo.



Fuente: Diario sobre diarios
[2] Esta necesidad de hiperbolizar lo negativo y hacerlo tapa ha llevado al multimedio a dejar de lado reglas básicas del periodismo. En twitter se bautizó a este movimiento realizado por el grupo con el hashtag #findelperiodismo. La revista Barcelona realiza desde su mirada humorística una crítica a estas prácticas al titular con el famoso “Ahora dicen…”, fórmula que oculta la fuente por la absoluta falta de ella: quien dice es el Diario.

viernes, 25 de marzo de 2011

Nosotros, los bahienses

Ayer concurrí a mi primer marcha en mi ciudad natal. Mi espíritu coleccionista/taxonomista/perfeccionista me ha llevado a la búsqueda de inicios perfectos. En los inicios, en los primero de /cualquier cosa/ he tratado obsesivamente la perfección. Desde la colección de figuritas, pasando por la construcción de colecciones de objetos y hasta en el inicio de cualquier actividad que lleve adelante. La búsqueda de un inicio perfecto es la condición indispensable para la perfección final. Será que la falta de perfección en el inicio habilita el abandono de la empresa, en fin…

En esta primera marcha en Bahía tuve un inicio cuasi perfecto. El motivo era el correcto, era EL motivo. Condición de posibilidad de la constitución de una vida política aceptable en Bahía era un inicio como este. Si debía asistir a una marcha en Bahía Blanca, esa marcha debía ser contra La Nueva Provincia, mi primera obsesión política (junto con la dictadura) allá cuando tenía 14 o 15 años. Además, lo que lo hace mejor aún, fue absolutamente improvisada, estaba de casualidad en la ciudad, me enteré de casualidad y casi que caminé hacia el centro de la plaza casualmente, con miedo, solo, distante, expectante, para recibir de una simple caminata de dos cuadras lo que no sentí en 27 años de bahiense.

La ida de la ciudad previa a la edad universitaria y mi falta de conocimiento de ese ámbito me alejó también de experiencias de militancia en la ciudad. Todas mis experiencias de militancia se desarrollaron en Buenos Aires.

Llego al centro de la plaza desde una de sus esquinas, escondiéndome en mis bolsillos. La soledad en una marcha siempre fue algo que me fue difícil de llevar. El primer grupo de personas que veo es chiquito, unos 5 o 6 charlando. Identifico a un hombre, alto, de barba, muy alto, grandote, pero de esos grandotes que no intimidan, un grandote de unos 60 con amigable sonrisa, ojos alegres, entusiastas. Lo conozco de cuando iba a los Juicios por la Verdad, cuando tenía 15 o 16 y empezaba a hacer algo por mis inquietudes políticas. Veo una mujer charlando con él y me esperanza la posibilidad de que sea Mirta Colángelo, a quien hace un par de años no veo. No es. Paso por su lado, voy girando en torno al monumento central y apunto a un árbol buscando algún punto de referencia donde no sentirme tan solo. Me apoyo allí, contemplando a la JP y sus banderas y cantos. Que difícil militar en Bahía, pienso. Son 4, pienso. No son 4, son más. Cantan a favor de Cristina, son muy jóvenes. Algunos, tímidos, parecen asistir a su primer marcha militante. Cerca mío un par de chicas de la facultad (que acá se dice Uni). Una de ellas docente, comenta sobre su trabajo, vino en bici. Yo llegué en un Tiida, pienso. “¿Se puede militar con gente con la que se tiene tal diferencia vehicular?”. Tal vez haga falta comprase una bici, consenso.

Partimos de la plaza. Me encuentro caminando en la columna de la JP tras una bandera que dice “Juventud Kirchnerista”. Un poco incómodo por el tag me termino corriendo al llegar a la punta de la plaza. Voy vagando entre las banderas, miro el celular constantemente como único punto de referencia, lugar de encuentro con quienes son parte de mi vida y no están ahora. Solo allí comienzo a buscar comunidad. Me da vergüenza no estar del todo seguro donde está el edificio de La Nueva Provincia. Entre mi falta de orientación geográfica crónica y mi poca familiaridad con el transito cotidiano por estas calles trato de seguir a los co- como sabiendo hacia donde vamos. Veo unas banderitas de 678 y por alguna extraña razón me siento más familiarizado. Alguna vez pensé que una de las pocas cosas lindas que tiene la globalización son los puntos de referencia globales que al ser también puntos locales pueden remitir a la localidad estando al otro lado del planeta. Ya me pasó en Londres, donde me sucedió algo tan estúpido como que un McDonalds fuera lo único conocido, lo único que podía conectar a mi lugar.

Dejamos la calle de la plaza y ahora nos rodean comercios. Los comerciantes, apostados en la puerta de sus propiedades, nos miran. Espectadores de una manifestación, han salido todos a las puertas, todos. Los miro extrañado y comienzo a sentirme parte. No soy ellos, soy estos. Aquí, de este lado, donde hay alegría, donde se camina charlando, cantando, donde un desconocido como yo camina como un compañero, también se es bahiense. Allá, mirando el espectáculo, interrumpiendo la labor comercial por la fuerza, reaccionando como todos esperan, poniendo cara de desaprobación, colocando la marcha en un escenario teatral, cómodos, los otros. Bastó esa cuadra para cambiar la mirada sobre mí mismo, la ciudad y sus habitantes.

Camino junto a un grupo de desconocidos con los que me siento identificados políticamente y puedo visualizar, son carne, frente a mí, a aquellos por los cuales he puteado tanto a esta ciudad, a aquellos por los que tal vez nunca me sentí del todo cómodo en ella, y a aquellos por los que apuré mi salida todo lo que pude.

Comencé como un etnógrafo, terminé siendo parte. Recorrí esas mismas calles en las que me crucé con los vestiditos tantas veces, esos que miran de costado, que se fijan en lo puesto, que tienen padres bien. Recorrí esas calles, las mismas, mismitas, en las que nunca me sentí cómodo caminando. Esas calles en las que aceleraba el paso, esquivando gente, sin mirarlos. Las que recorría como un shopping, intentando esquivar el camino diseñado para ir directo al punto, a comprar una zapatillas, un disco, a tomar el bondi, pasar, entrar y salir.

Esta vez el recorrido se hace cuerpo social, se extiende en colectivo y modifica el paisaje. Me estiro cual goma y soy/somos todos. Una sensación de comunidad que no corresponde a la frialdad del clima, de los transeúntes, de la ciudad. Lo que era caminata aislada, lo que era evitar al otro, se hace cuerpo colectivo, se hace contacto. Los vestiditos siguen allá y acullá. Pero el recorrido es pura extrañeza. Ya no son los que eran. Esas mismas calles donde la sociedad bahiense se reafirmaba a cada paso comienza a modificarse con la irrupción de un nosotros.

Esta nota fue publicada también en el diario Eco Días de Bahía Blanca: http://ecodias.com.ar/notas/vernota.asp?NN=6680

domingo, 31 de octubre de 2010

“Llorar a Nestor Kirchner no es ser kirchnerista”


Texto escrito hace 1 año, en los últimos días de Octubre de 2010.

… le dije a un amigo que sería un buen título para una nota que tratara lo que estábamos viviendo y lo que veníamos charlando en relación a ello. La idea llegó luego de leer un comentario de algunos ex compañeros de militancia que transitan otros caminos decir lo siguiente: "nunca nos pondrá tristes la muerte de un burgués”.
La muerte – y la vida– como tantas otras cosas en el mundo capitalista, tiene valor de cambio. No todas las muertes – ni las vidas– valen lo mismo. Esta idea ya me había quedado clara cuando allá por el 2003 Bumblerg lograba llenar una plaza, aprobar leyes y decir barbaridades haciendo notar que las muertes del norte capitalino eran claramente más caras que las del sur.
Esta subvaloración de la muerte de Kirchner y se denominación de burgues como otro despierta todo un tema entre universitarios de 27 años como yo, mi amigo y mis excompañeros. Se dijo acá que la muerte de Kirchner cierra un ciclo iniciado en el 2001: “el arco sentimental y político de mi (nuestra) entrada a la adultez.” El modo en el que nos empezamos a ver, ya graduados o próximos a, con parejas cada vez más estables, con planes familiares, con algún que otro bien adquirido sobre el que somos propietarios, nos comienza a colocar en un lugar en el que empezamos a reconocer nuestro lugar de pequeño burgués (como si alguna vez hubiéramos dejado de serlo).
Mi compañera de vida me hacia notar a Althusser, cuando no. La relación imaginaria se nos sale por los poros en esta cuestión y es que tal relación puede constituir a mis excompañeros como fervientes creyentes de no pertenecer a la pequeña burguesía, excluirse de ese lugar y calificar a Kirchner como un burgues al que no hay que llorar. El etnocentrismo es, en mi relación imaginaria, la primera reacción y la intento superar escribiendo. Evidentemente yo estoy imbuido de unos tipos de relaciones imaginarias con mis condiciones materiales de existencia que me permiten vivir mediantemente tranquilo de conciencia en mi pequeño aburguesamiento cotidiano y político. Allí, en la comodidad de mis imágenes es donde estoy y desde allí escribo, quiero decirlo.

El afecto
El miércoles a la mañana (27 de Octubre de 2010) me levanté para trabajar (en mi casa) y estaba escuchando la radio, trabajando y twitteando pavadas sobre el censo (@pvlelian). Está particularmente de buen humor, a la espera del censita, pensando incluso que el censo era una de esos pocos eventos en los que uno configura una imagen mental del colectivo nacional al que pertence, uno de los pocos momentos en los que puede imaginar, recorrer y reconocerse en un colectivo extraño, contradictorio y apasionante. En esas andaba hasta que nos enteramos de la muerte de Kirchner. Sencillamente me sentí aturdido, shockeado, triste, confundido. Si bien no he desarrollado una militancia extremadamente activa sí he tenido una posición hipercrítica respecto de Kirchner y el kirchnerismo, sobre todo durante el gobierno de él. No me olvido de lo que he puteado leyendo el Clarin kirchnerista previo al 2007. Es difícil, luego de esta historia personal reciente, encontrarse a uno mismo triste por tal noticia. Pasaban las horas y la disputa estaba en la razón por la cual iba a ir a la plaza. Ir a la plaza para ver, como observador, como cientista social; o ir a la plaza a participar, a llorar, a emocionarse, a ser parte. Y ahí fue cuando sucedió. Las repercusiones me empezaron a impactar: ver mucha gente triste, emocionada, agradecida y que esos sean sujetos que forman parte de una sociedad de la cual yo formo parte comenzó a afectarme de una manera radical. Empecé a entender la tristeza, empecé a comprender que cómo no emocionarse frente a la muerte de un líder político frente al cual tengo mis contradicciones pero que a tanta gente le ha cambiado la vida. Cómo no rendirse ante la evidencia del otro-nosotros, del conciudadano, en la calle, afectado profundamente por la muerte de Kirchner.
En un principio pensé en escribir todo aquello con lo que no estaba de acuerdo del gobierno de Kirchner y el actual, para poder luego reconocer que me afectó su muerte, que me puso triste, que me hizo ir a una movilización luego de mucho tiempo, que me hizo estar fastidioso durante días, molesto, incomodo, que me llevó tal vez por primera vez en la vida a ponerme de manera abierta y desinteresada en la piel del otro, de aquel que lo lloraba, que lo llamaba su líder. Decidí no hacerlo. Decidí no hacerlo porque insulta la inteligencia de cualquiera pensar apoyos absolutos, pensar el dolor como aprobación de lo peor de un tipo, pensar la valoración de lo positivo como un gesto infantil de subordinación radical.
Y ahora vuelvo sobre los que no se ponen tristes por la muerte de un burgués. La enumeración de aquello que el gobierno de Kirchner (y el de CFK) hizo respecto de los DDHH debería bastar para la tristeza. Desde mis relaciones imaginarias esto se ve como un gesto de un nivel de bajeza enorme, el hecho de no reconocer una serie de medidas que su gobierno ha tomado y que tuvieron como resultado la mejora de millones de vidas de los que llamamos compatriotas, compañeros o pueblo. Aunque se crea que la vida propia no ha sido afectada positivamente, aun cuando eso esté lejos o en las antípodas de las premisas políticas que uno pregona: es de un nivel de cinismo importante no pensar en el otro como un sujeto, rebaja a aquellos que reconocen en Kirchner a un tipo que les mejoró la vida, al nivel de objetos inertes que ocupan un espacio porque aun no se dan cuenta que la verdad verdadera está en otro lado.

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